No hace falta que te describamos
Si reconoces tu empresa en alguna de estas frases, ya nos entendemos.
Pagaste por un software caro y tu equipo usa una fracción de lo que ofrece.
Tus empleados exportan a Excel de un sistema para cargarlo a mano en otro.
Cada vez que preguntas si algo se puede hacer, te dicen que sí. Y cuando ya está pagado, aparecen las condiciones que no estaban a la vista.
Llevas meses dándole vueltas a la inteligencia artificial, sin saber si de verdad la necesitas.
Tu sistema central es un Frankenstein que ya no aguanta, y cambiarlo te da pánico.
Tienes que justificar una inversión tecnológica grande ante un consejo o una familia, y no quieres que dependa de tu palabra.
Son problemas de empresas de 10 a 100 empleados, en sectores en crecimiento, que se expandieron más rápido de lo que ordenaron su tecnología.
No llegamos con una solución bajo el brazo. Llegamos a entender tu negocio primero, porque sin eso no se puede diseñar nada. Lo específico de tu operación no es un obstáculo: es exactamente el punto de partida del trabajo.
Quien instala ese ERP no es un intermediario neutral: es quien lo vende. Solo tiene ese producto para ofrecerte, así que va a intentar que tu negocio encaje en él, en vez de al revés. Nosotros no vendemos ninguno, así que podemos decirte cuándo ese ERP es la respuesta y cuándo no.
No somos para todo el mundo.
Si quieres todo ya y te cuesta pagar por pensar antes de hacer.
Si lo que buscas es a alguien que ejecute, no que diseñe.
Si no estás dispuesto a abrir tu negocio para que lo entendamos de verdad.
En esos casos te lo decimos de frente, y no avanzamos. Es parte del trato.
Si te reconociste, no esperes.
Cuando llegue la oportunidad, que tu empresa esté lista para aprovecharla.